dissabte, 20 de desembre de 2008

De parte de Pablo, ¡felices fiestas!


Acabo de tornar ara mateix del monestir del Carmel de Mataró, de Les Tereses, vaja. Ja és una tradició de trobar-nos la gent de l'ACO -abans de la Jobac i de la JOC- a vespres el dissabte abans de Nadal. Fem petar la xerrada i contribuïm obedientment a aquest empatx massiu de torrons que tots plegats ens regalem per Nadal. Enguany, l'Àngels, de la comunitat i de l'ACO, ha triat aquest text que hem comentat entre tots, de la Dolores Aleixandre, que em sembla fantàstic i que no em puc estar de transcriure-us, tot i que és una mica llarg per un blog. A més és una bona celebració de l'any de sant Pau:

DE PARTE DE PABLO, FELICES FIESTAS

En su tiempo no se habían inventado los nacimientos, ni los crismas, ni la misa de gallo, ni los regalos de empresa, ni los valores tradicionales de la Navidad y además a él no se le daba bien, como a Lucas o a Mateo, lo de escribir relatos sobre la infancia. pero llevaba el nombre de Jesús tatuado a fuego en su corazón y las cossas que decía de él son un vendabal que nos arrastra con su fuerza en Navidad:

"...Envió Dios a su hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley" (Gal 4,4). Sin nimbo dorado, dignidades, poderes ni títulos sacrales. Sometido a la precariedad, al calor y al frío, al cansancio, al sudor y al sueño. Amando este mundo nuestro: sus gentes, su proximidad, su conversación, sus manjares, sus vinos, sus perfumes, sus fiestas, sus paisajes. Desprovisto de influencias, de respaldos y de estudios superiores. Vulnerable ante la descalificación y la censura. Traído y llevado por los vaivenes de la economía y las regularizaciones de empleo, desplazado por las guerras y por las corrientes migratorias, expuesto a cualquier saqueo, usura o expolio.

"... Apareciendo en todo como un hombre cualquiera, tomó la condición de esclavo" (Fil 2,7). Ndie le llamará nunca "Eminencia", "Santidad" o "Ilustrísima". Domiciliado del otro lado de la valla, mezclado con los que no pueden ocultarse de los radares anti-patera, afectado junto a tantos otros por los expedientes de crisis, las deslocalizaciones de capitales, el Euribor y el Ibex 35. Haciendo cola como uno más en el centro de salud; volviendo a casa de madrugada después de haber echado siete horas limpiando oficinas; vendiendo La Farola bajo la lluvia o durmiendo en un sofá en el pasillo de un piso compartido con otras 13 personas y un solo baño.
"... Siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza" (2Cor 8,9). Tercamente empeñado en que desaprendamos nuestro viejo lenguaje de siempre, atrapado por las apariencias de las cosas, para adentrarnos en esa manera de hablar suya, en la que casi nada coincide con lo que nosotros pensamos y que a todo le da la vuelta, poniendo lo de arriba abajo y lo de abajo, arriba. Inaugurando ese galimatías al que tanto nos resistimos de que la pobreza enriquece, las pérdidas son ganancias, los insignificantes resultan ser los que importan y los que de verdad tienen suerte no son los que nos enseñan sus casas fastuosas en las revistas del corazón, con cara de que a ellos esto de la crisis ni fu ni fa.
"... Olvidando lo que dejó atras continúo mi carrera por si consigo alcanzar a aquel por quien he sido alcanzado" (Fil 3,12). No viene a impartir doctrina, ni a establecer normas, ni a proclamar dogmas, ni a corregir errores. Viene a alcanzarnos allí donde estamos y a abrazar nuestras heridas, viene a contarnos historias de pastores que buscan y de hijos que vuelven a casa. Viene a querernos tal como somos y a ponerse a nuestro lado para llevarnos más allá de donde estamos, hacia esta vida buena y abundante de la que afirma poseer el secreto.
Nace a la intemperie para que ninguna puerta cerrada le separe de nosotros y para que todos nuestros miedos se disuelvan en contacto con su carne frágil de niño. Va a morir fuera de los muros de la ciudad y desde entonces todas las periferias guardan la huella de su presencia de Resucitado.
"Estáis llamados a la comunión de vida con él" (1Cor 1,9) afirma Pablo con rotundidad. Navidad es el mejor punto de salida para emprender de nuevo nuestra carrera por ver si llegamos a alcanzarle.
Dolores Aleixandre RSCJ ALANDAR Diciembre 2008

1 comentari:

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Efectivament, és una tradició que alegra l'ànima. El text de la Dolors A. em recorda, em situa, el què haig d'esperar del meu compromís amb Jesucrist. Sempre humil i en recerca constant de la coherència entre les meves paraules i la meva acció.
Ahir l'Àngels, compartint amb nosaltres aquest text, ens va ajudar a esperar cristianament el naixement de Jesús. Quiteria